¡Pues hace ya un año que hago conciertos con el grupo! ¡Es mi cumplebolo! 🥳
La media sale de aproximadamente un concierto al mes, así que nada mal
Aunque aún me queda mucho camino por recorrer como para considerarme decente, si que últimamente empiezo a estar más contenta con lo que hago encima del escenario. Así que me voy a permitir dar algunos consejos por si alguien en alguna situación similar pasa por aquí y le pudieran servir.
– Inserten musiquita de fondo de bricomanía –
Esto es súper obvio, pero: practicar, practicar y practicar. Tener los temas súper súper claros te hace poder estar pendiente de otras cosas encima del escenario. A día de hoy la sigo pifiando – y lo que me queda -, pero son cosas cada vez más pequeñas y la recuperación cada vez más rápida.
Una vez tienes los temas muy por mano, incluso hasta te puedes permitir cambiar alguna cosilla en los conciertos por hacerlos un poquito más divertidos.
Por ejemplo, en el tema que toco un rato con el violín, creo que no lo he tocado igual ni una sola vez.
Y, con el bajo, el finde pasado metí una variación en un tema que me gustó tanto que ahora voy a tener que acordarme de qué narices hice y meterlo oficialmente 😅
Otro briconsejo que parece obvio pero plátano es, es hablar las cosas. Comentar al resto del grupo que tienes nervios, que vas peor en X sitio, que no te sientes segura en tal y que si mejor hacemos cual. Comunicarse es importante siempre.
Mis compis saben que soy un matojo de nervios antes de los conciertos y que me gusta que me dejen en paz. Pues eso hacen. Tener que fingir seguridad también debajo del escenario sería consumir demasiada energía que necesito para fingir encima.
Si da la casualidad de que sois introvertidos/tímidos/tenéis poca confianza en vosotros mismos, el escenario es la zona de desconfort más grande que hay, transmite mucha hostilidad. Luego la gente del público suele ser majísima, pero bueno, hay de todo. En este aspecto me ha ayudado mucho crearme una especie de alter ego molón.


Mi bajo tiene las cuerdas rosas neón. Llevo cables rosas neón. Correa rosa neón. Llevo el pelo de colores. Me pinto como una puerta. Llevo una boa de plumas, lucecitas, ropa que no llevaría en mi día a día… yo veo las fotos de los conciertos y pienso ¿y esa quién es?. Esa no es la Kurai introvertida-rancia informática de sótano y doritos. Esa tía mola. Y no soy yo, pero a la vez también soy yo. Es una cosa rara.
Ahora entiendo a mi profe de armonía. Yo le veía molarlo todo en los conciertos y un día, su mujer, que es mi profe de violín, me dijo ¡Pero si es súper tímido e introvertido! No sabes el ejercicio que hace para ser así encima del escenario. Y, cuando se convirtió en mi profe y le conocí de verdad, pude dar fe. Mis dieses. Qué difícil.
En el apartado cosas que intenté pero no me han funcionado, pero que os comento por si acaso… mirar referencias. Buscar bajistas para ver como se mueven en directo, como intentando copiar su estilo.
Esto seguro que ayuda a mucha gente, pero a mi no me ayuda en absoluto. Lo de ponerme delante del espejo siempre acaba mal, aunque sea para practicar posturitas molonas. A mi me sale lo que me sale y me sale de dentro. Si es una mierda, pues una mierda será. No hay que forzar.
Eso sí, mirar bajistas para ver como es su técnica y poder mejorar la mía, oh si. Claro que sí. Nunca dejaré de hacerlo.
En resumen: ir seguro a nivel musical (me sé los temas), tener apoyo si estás de los nervios (espacio seguro), si te falta confianza física, haz cosplay… y sigue mejorando, siempre forzando lo justo para no quemarse.
Parece fácil 🙂
Sé de dónde vengo y sé adónde voy, sí
Sí, tú lo sabes y yo lo sé
Sé cuándo debo de hablar, sí
Sé cuando debo callar
Acérquense, enemigos cúbranse
No sé si doy en el blanco
Porque no sé dónde caen las granadas que lanzo
No sé si es soneto o prosa
Sólo sé algo de poesía y algo de cortesía

Deja un comentario