Hola. Mi nombre es Bassman.

Y, por mucho que esta intente atribuirse el mérito, yo soy el que verdaderamente toca el bajo.

Mi tarea es, en principio, sencilla: camino y el bajo suena.
Pero ah, ahora más rápido
Ahora más fuerte
No te canses, no aflojes


Y, lo peor:
esto sonaría mejor con púa

La púa.
Aquella destinada a intentar destronarme.

¿Ustedes creen que la púa siente?
¿Ustedes creen que la púa impregna sus emociones?
Permítanme responder:

NO

Una púa se gasta y se cambia por otra.
Bassman… Bassman siempre está herido, y Bassman siempre continua.
The show must go on, y tal

Bassman es un valiente, un luchador, un artista.
Ninguna herida le detiene.

Y, además, le gusta a los gatos

¿Qué está pasando aquí? ¿Qué haces en mi portátil?

Ehm… estaba buscando unos acordes de un tema que quiero tocar y… ehm…

Joder, ¿y encima publicando en mi blog? ¿En plan dramas?

Esto… ehm… ¡¡LIBERTAD DE EXPRESIÓN!!

Sisí, lo que tu digas… que seguirás tocando el bajo aunque a veces usemos la púa, cojones.

¿D-de verdad?

Que siiii. Y seguro que te ayuda a tener menos heridas.

¿Y mi imagen de tipo duro al carajo? Conmigo no cuentes

– se va, metafóricamente, dando un portazo metafórico –

Perdonadle. Es que ayer tuvimos bolo y está subidito


Cada uno de nosotros comienza el kárate con alguna razón especial: para ser un buen luchador, para mantenerse en buena forma, para protegerse.
Yo quería llegar a ser muy fuerte cuando empecé.
Pero el entrenamiento de karate rápidamente nos enseña que la verdadera fuerza es, enfrentarse a sí mismo, con ojos minuciosos. Esta es la primera condición de las artes marciales. 


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