De los creadores de:
Bye-bye FitBoxing (*)

Llega: Donde dije Digo, digo Diego.

(*) Post del antiguo blog

Y sí, amigos, he vuelto a la secta, vamos por la vida cuesta abajo y sin frenos.

Todo comenzó este curso escolar 2023-24. Los horarios que me pusieron en música más la reincorporación a orquesta me estaban haciendo pasarlas canutas para poder ir a karate con la regularidad deseada.

Mi gran amiga Encarna tuvo a bien cambiarme su clase de violín a partir de noviembre y eso me arreglaba la situación bastante, pero aún así aún tenía semanas complicadas.

Y si encima te metes en lo del concierto benéfico (esto me da para otro post) y tu recién estrenado significant other acaba en el hospital, sumado a una saga de menstruaciones que bien podrían llamarse monstruaciones (da para otro post también), pues apaga y vámonos.

Ya lo comenté hace un tiempo, mi cabeza necesita desfogar. No es que sea yo la más deportista de la ciudad, lo cierto es que soy bastante torpe, pero la realidad indiscutible es que cansarme físicamente me ayuda con el caos de la cabeza, así que hay que aprovecharlo.

Y otra realidad indiscutible es que, al menos hasta que acabe el curso escolar, lo de ir a karate con la regularidad deseada, está complicado 😔.

Cierto día, paseando por mis nuevos dominios, vi que iban a abrir un gimnasio de FitBoxing súper cerca de mi casa nueva.

Promoción de apertura, vendas y guantes de regalo (había tirado los viejos porque estaban FATAL)… pues ahí que me apunté. Aún estaban en obras, así que tocaba esperar.

Y bueno, abrieron hace unas semanas. Hoy he ido a la primera clase y como siempre: el tema de dar golpes, como se parecen a los de karate, pues genial. El tema del entrenamiento funcional, fatalérrimo, horrible, ¿cómo hace la gente las cosas?. Yo parezco una tortuga panza arriba. Pero bueno, uno va a estas cosas a mejorar, a poc a pooooooc 🐔.

Al terminar la clase, el profe ha venido a vernos a las dos nuevas para explicarnos que tenemos una oferta si nos apuntamos hoy. Y luego dice:


– Bueno y no os preocupéis porque es súper normal que al principio quedéis las últimas porque es así, tenéis que acostumbraros, si tu hace dos años que no vienes y esta otra chica es nueva, pues bueno, pero paciencia, no agobiarse, blabla

Y yo mirando la pantalla con las puntuaciones en plan 😎

Y él dale que te pego, pasando de mi cara:

– Porque de verdad que iréis mejorando y os acabaréis viendo más cerca del podium algún día, y seguro que acabará llegando el día en el que estéis en top 3, yo os animo de verdad y blabla

La pantalla:

Que a ver, que es medio trampa porque:

– Yo ya había jugado a esto
– El karate ayuda mucho
– Soy bajista, estoy acostumbrada a llevar el ritmo
– Soy una friki de los juegos de ritmo
– No se evalúa el DESASTRE que hago en el entrenamiento funcional, solo lo de pegarle al saco

Pero eh, autoestima subida unos puntos. No se pueden dejar pasar estas oportunidades.

Esto es lo más parecido a una pelea de relación tóxica que he tenido en años, la verdad:

– Mimimi el FitBoxing mimimi ya no quiero más
Lo dejo
Empiezo a no acordarme de por qué me enfadé o le quito importancia
Vuelvo

Ya veremos como va la cosa. De momento, gracias a esto, he cumplido mi cupo de entrenos semanales y mi bestia mental está agotada y no da por saco 😊


Vamos a practicaaaaaaar el medieeevo con tu anooooooo
Vamos a practicaaaaaar el medieeeeevo con tu ano
Uuuu-uuuu-uuuuuu-uuuuuuuuh


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