Hace unos días hablábamos de dentista y muelas del juicio en el curro, y me acordé de mi historia con el ratoncito Pérez.

Yo creía firmemente en todas las cosas mágicas que traían regalos, tenía cero dudas, pero es que encima al ratón YO LE HABÍA VISTO.

Cuando era pequeña, me daba mucho miedo dormir sola y a oscuras (bueno, tengo casi 37 y duermo con lucecita de bebé, no sé por qué hablo en pasado). En casa de mi abuela éramos muchos y siempre se compartía habitación, pero al mudarme con mis padres me tocaba dormir sola y eso era nuevo para mi. Así que, si me despertaba a media noche, me iba directa a la cama de mis padres.

Mi padre volvía muy tarde de trabajar, así que siempre me encontraba media cama vacía, era fácil meterse. Cuando se iba a acostar, sobre las 5 o así, me llevaba en brazos a mi cama o se metía también o se dormía en el sofá, un poco como le viniera bien.

A mi madre nunca le gustó el tema, pero tampoco sabía muy bien como gestionarlo, así que intentaba recurrir al chantaje cuando había eventos como la visita del ratoncito Pérez.

-Si no duermes en tu cama toda la noche, el ratón no te va a dejar nada
-😳😳😳

Pues una de esas noches de ratón, me desperté y estaba cagada de miedo.

¿Pero de dónde te viene un miedo tan intenso siendo tan pequeña?

Pues es que mis tíos son unos artistas del chantaje emocional. Me metían miedo para que siguiera órdenes. Si no haces tal, viene el coco. Y, si intentaba no hacerlo, fingían que el coco estaba viniendo y se iban corriendo, y yo detrás por supuesto.

El caso no era que no consiguiera dormir, es que tenía mucho miedo y no quería estar sola. ¡Venía el coco! . Entonces, ese día decidí renunciar al ratoncito Pérez y me fui a la cama de mis padres. Prioridades.

Cuando me metí en la cama de mis padres, VI AL RATÓN DENTRO* y pensé qué mono, que sabe que tengo miedo y ha venido a dejarme aquí el regalo, gracias, ratón 🤗


* Narrador: lo que vio Kurai fue un calcetín marrón de su madre

Y bueno, esa es la historia de por qué yo creía 200% en el ratón. No me pareció para nada extraño que el ratón me dejase el regalo en mi almohada a pesar de haberlo visto en otra cama. CERO DUDAS, amigos.

¡Ah! el regalo era siempre un billete de 1000 pesetas. Yo era feliz porque tenía un regalo, mi madre se quedaba el dinero para comprarte ropa que nunca se compraba y listo. Si es que yo de pequeña era una joya, me engañabas con cualquier cosa y yo más feliz que nada.

Y ya tenemos todo el contexto para lo que quería contar realmente


Sábado noche, mi abuela y yo nos vamos a dormir. Me lavo los dientes y, escupiendo, se va el diente que se me movía por el desagüe

Ustedes no se pueden imaginar EL DRAMA

En un intento desesperado por intentar calmarme, mi abuela me sugirió dejarle una nota al ratón.

– Le escribes una nota y le dices que el diente está en el desagüe

– ¿Cómo va a saber leer un ratón?

– ¡Claro que sabe! Es muy listo

– Claro, entonces le podría escribir una carta cada día y me traería regalos cada día. No tiene forma de controlar lo del desagüe.

– Que noooo, que los ratones son muy pequeños y él cabe por ahí.

*Momento de silencio en el que intentaba recordar sus dimensiones y evaluar si cabía por ahí*

– Pues yo creo que no cabe.

– Que si, que en el campo a veces salen ratones de las mangueras.

Después de eso busqué ratones cada día en las mangueras y nunca había.

Total, que después de bastante rato discutiendo, me convenció. Esta mujer se ha ganado el cielo un millón de veces y ojalá existiera de verdad porque debería ser todo para ella, pero ya sólo por lo que tuvo que aguantar esa noche ya tenía pase VIP.

Debían ser las tantas de la noche, pero me puse a buscar papel bonito y un boli que pintase. Le escribí al ratón lo que había pasado, le hice un dibujo y le dije que por favor, que esta vez no me trajera un billete de mil. A mis amigos les traían cosas, me daban envidia.

Mi abuela insistía en que le leyera la carta (no sabía leer) y lo hice. Se rió mucho cuando llegué a la parte de las mil pesetas.

A la mañana siguiente la nota no estaba y tenía mi regalo. El señor ratón me había hecho caso y no me había traído un billete de 1000…

Me había traído un billete de 2000 😃

Vaya chispa tenía el ratón… y mi abuela se descojonaba de mi cara al ver el billete.

– Claro, eso es que se ha enfadado porque le he hecho trabajar más de la cuenta entrando en el desagüe

– Jajajaja, claro, cariño.


I wish I was special
You’re so fuckin’ special
But I’m a creep
I’m a weirdo
What the hell am I doin’ here?
I don’t belong here


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